
No parece estar sucediendo nada. Mucho cansancio, eso siento. La misma soledad que elijo para que me acompañe calladita, hoy me hace ruido, me agota. Podré algún día convivir con alguien más además de Lula y Tuco? ( mis tortugos).
Cómo puede ser que a los 33 años todavía no me sienta preparada?. Igual pienso:¿ que es este mandato de andar compartiendo el techo con otro ser tan distinto a uno o, a lo mejor no tan distinto, pero por muchos años acaso no fue un desconocido?. Me aterra que alguien amague quedarse pasado el desayuno ( y eso ya no es mucha intimidad?)
Por eso el tango y la milonga, me sientan bien; hay muchas soledades - bastante arraigadas pero, al menos una va sola y no lo pasa tan mal. Acá en Capital Federal es así y me gusta. Jugamos al anonimato aunque bailemos de manera frecuente, aunque acepte subirme a su auto y termine reflejada en espejos varios, escuchando gemidos de otros mientras otros escuchan los míos.
