
Me siento
rara ( y no tan encendida). Hasta estoy dudando si continuar bailando o desligarle mis rarezas y oscuridades a una abstinencia milonguera. Sucede que, sobre que ya tenía un plantel reducido de parteners, el mismo se está reduciendo aún más. Para bailar sola prefiero recurrir a mi método pero para bailar en pareja estoy bastante pretenciosa.
Espero que mi compañero se de cuenta de detalles obvios y…parece que no todos están tan entrenados sensiblemente.
Anoche por ejemplo, me topé con una situación incómoda que me persigue en este instante sobre todo en mi cuello. Me abrazaron demasiado, de entradita nomás y la verdad es que no había piel como para insistir en ese abrazo. Con mi sutileza intenté poner distancia y mi mano izquierda ( de manera perpendicular a mi antebrazo como si se tratara de una señal de tránsito ) se apoyó firme en su hombro derecho. No hubo caso; este hombre insistía con apoyar su mejilla sobre la mía y justificaba su acción diciéndome que lo abrace como abrazo a los demás. No soy fácil con todos!, sépanlo. Me encantaría disfrutar de bailar
tango y nada más con cualquier hombre. No es así; prefiero pasarme la noche sentada, escuchando los tangos que suenan, deseando bailar con algún que otro, esperando abrazos, deseando
tu pálida voz,antes que someterme a tratos que – seguramente sin intención de ser malos, no me satisfacen plenamente como para cerrar mis ojos y volar por ahí.
Fotografía - modelo: malu murita